La civilización occidental, con su concepto de dignidad y valor de la persona, fue levantada sobre los pilares de la religión judeo-cristiana, cuyo fundamento es el Dios que se manifestó en la persona de Jesucristo. Hoy en día se habla de crisis de valores, de injusticia, de corrupción política, del triunfo de la maldad... El título de la obra de Sartre La nausea vendría bien para definir esta sociedad. Y mucha gente se queja, se queja de "to". ¿Qué podemos esperar? ¿acaso creemos que cuando se derriban los cimientos de una casa esta puede, como por arte de mágia, quedar de pie? No y menos aun en un mundo donde no hay mágia. El concepto del valor de la persona y la afirmación de su dignidad reposan en una verdad muy profunda: "que el hombre fue creado a imágen y semejanza de Dios" (Génesis capítulo 1). Quiten ustedes, señores postmodernos, quitemos nosotros todos, hombres postmodernos el fundamento y veremos, en la misma línea que estamos ahora vislumbrando, a donde va a parar la hermosa y humanística verdad.